Cuando un ordenador empieza a arrastrarse, la primera idea suele ser «habrá que comprar uno nuevo». A veces es verdad. Pero en la mayoría de los casos que nos llegan al taller, el equipo tenía arreglo por una fracción de lo que cuesta uno nuevo. Y otras veces pasa lo contrario: se invierte en parches para un ordenador que ya no da más de sí. Esta guía es para decidir con criterio, no a ojo.
Primero, el diagnóstico: ¿por qué va lento?
No todos los ordenadores lentos están «viejos». Un disco lleno, demasiados programas arrancando solos, malware o unas actualizaciones pendientes producen los mismos síntomas que un equipo agotado. Ya repasamos las causas más habituales en ¿Ordenador lento? 7 causas habituales y cómo solucionarlas. Si no has pasado por ahí, empieza por ese artículo: más de la mitad de las veces la solución no cuesta ni un euro en piezas.
Las dos mejoras que resucitan un ordenador
Si el diagnóstico apunta al propio equipo, hay dos mejoras que cambian la vida de un ordenador de trabajo:
- Cambiar el disco duro por un SSD. Es la mejora con más impacto que existe. Un equipo de hace 6 o 7 años con disco mecánico puede arrancar en 15 segundos en lugar de 3 minutos. La pieza cuesta poco y la mejora se nota desde el primer día.
- Ampliar la memoria RAM. Si trabajas con muchas pestañas del navegador, correo y algún programa de gestión a la vez, 8 GB se quedan justos. Pasar a 16 GB elimina esos parones al cambiar de programa.
Las dos juntas, con mano de obra incluida, suelen quedar muy por debajo de lo que cuesta un ordenador nuevo equivalente. Y conservas tus programas, tus datos y tu configuración tal cual: no pierdes ni una mañana en volver a dejarlo todo como estaba.
Cuándo no merece la pena reparar
Hay casos en los que somos los primeros en decir que no toques más ese equipo:
- Si tiene más de 8 años, el procesador y la placa marcan un techo que ninguna mejora puede superar.
- Si no puede ejecutar un sistema operativo con soporte: un Windows sin actualizaciones de seguridad no debería tocar la red de una empresa.
- Si la reparación supera la mitad del precio de un equipo nuevo equivalente.
- Si ya falla la placa base o la fuente en un portátil antiguo: esa avería suele venir acompañada de la siguiente.
Si toca comprar: qué mirar para una empresa
El error clásico es comprar el ordenador de oferta del folleto, pensado para uso doméstico. Para trabajar cada día conviene fijarse en otras cosas: disco SSD de serie, 16 GB de RAM, un procesador reciente aunque no sea el más potente, Windows Pro (necesario para muchas funciones de red y seguridad de empresa) y una garantía con servicio detrás. Y algo que casi nadie presupuesta: la migración. Pasar datos, programas, correo e impresoras al equipo nuevo lleva su tiempo, y hacerlo mal sale caro.
Decidir sin datos es lo más caro
En empresas con varios puestos, la pregunta no es «¿cambio este ordenador?» sino «¿en qué orden renuevo los equipos y cuáles aguantan?». Eso se responde con un inventario: edad de cada equipo, estado del disco, memoria y uso real. Es una de las cosas que hacemos dentro del mantenimiento informático para empresas: saber qué hay, anticipar los cambios y que ninguna renovación pille por sorpresa.
Tráenoslo y te decimos la verdad
Si tienes un ordenador lento y dudas entre repararlo o jubilarlo, tráenoslo o llámanos: lo diagnosticamos y te decimos sin rodeos si merece la pena — y si no la merece, te ayudamos a elegir el sustituto adecuado y nos encargamos de la venta, instalación y puesta a punto, con migración incluida. Llámanos al 653 06 27 47 o escríbenos a [email protected].

